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¿Cuándo nos hicimos egoístas?

Hay muchas maneras de vivir, creo que escojo la mejor: compartir!
No es cuento sino una realidad que viví el día de hoy, como expectante sin buscarlo, dentro de una tienda de supermercado en mi ciudad de labor.
Estaba escribiendo una nota para publicarla en mi periódico cuando algo me llamó la atención:
Una señora que había comprado víveres se disponía a salir del establecimiento acompañada de un carryboy o ayudante que llevaba el carrito de compras, cuando de pronto una señora indigente, de aspecto provinciano se le acercó para solicitarle que le comprar algunos caramelos que vendía, cuando la señora de clase alta se compadeció y le pidió al joven ayudante que le condujera al patio de comidas y le dio un billete para que comprara un alimento consistente en un café y un emparedado de pollo.
Así lo hizo el joven y condujo a la señora al lugar descrito. Ella recibió la comida y el joven regresó a donde la señora benefactora para acompañarla a su destino. En eso vi que la señora humilde y pobre salió rauda del lugar hacia la puerta. Creí que no le había gustado el gesto aquel y reaccionaba frente a una posible actitud de "ofensa" cuando lo que hizo fue llamar a su esposo que más allá de la esquina ofrecía también caramelos a los transeúntes. El se acercó y juntos los dos se dirigieron a la mesa y compartieron el poco alimento. ¿Cuándo dejamos de ser solidarios para ser egoístas? Ya es hora de retornar a nuestra naturaleza humana. Todos somos hermanos en esta única casa llamada Tierra. Démonos la manoy miremos al interior de nuestros corazones que la razón de existir es amar. Hagamos el cambio definitivo para tener henchido el corazón de felicidad. Compartir lo que tenemos es revalorar nuestra calidad humana, es conseguir a través de la razón la esencia de hombres y mujeres verdaderos. Feliz Navidad!

Fuente: http://rosahazul.blogspot.com.es/

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